Introducción
La propagación global de desinformación alcanzó un hito en 2020 con la llegada del virus SARS-CoV-2, un fenómeno que la Organización Mundial de la Salud enmarcó en el contexto de una ‘infodemia’, la incapacidad de las personas para distinguir entre información falsa y verdadera (OMS, 2020). El fenómeno de la desinformación (Bennett & Livingston, 2018; Bennett & Livingston, 2021; Wardle & Derakhshan, 2017; Wardle, 2018), particularmente saliente en las redes sociodigitales, tuvo efectos sobre la salud tanto física como mental de la población durante este periodo (De Andrade Rodríguez & Gómez Castellanos, 2021; Gallopeni et al., 2023; Moitra et al., 2023).
Aunque la desinformación no es exclusiva de las sociedades contemporáneas, sino un fenómeno inherente a los procesos comunicativos, su creciente relevancia en años recientes ha sido notable, lo que ha provocado una ‘crisis en la comunicación’, según Bennett & Livingston (2021). Esta crisis resalta la caída en la confianza en instituciones occidentales clave en la construcción de sentido, provocando que los individuos construyan narrativas cada vez más personalizadas (Paz & Ricaurte, en prensa) para dar sentido tanto a sus experiencias de vida como a la información que reciben en su cotidianidad (Patterson & Renwick Monroe, 1998). Esta comprensión de la desinformación como un proceso que se construye tanto a nivel sistémico -derivado de las luchas de poder- así como microsocial asociado con las condiciones en las que los individuos interpretan los mensajes, como la disonancia cognitiva (Festinger, et al., 1956), los sesgos de confirmación (Fiske & Taylor, 2013; Dutton et al., 2017; Flynn et al., 2017), los sentimientos y emociones (Reis et al, 2015; Zillmann, 2009), provee un acercamiento más complejo sobre el fenómeno. Por una parte, se debe explicar la desinformación como parte de las tensiones de poder que se producen por el control de la información en una cierta esfera pública y, por otra, se deben analizar las condiciones socioculturales, históricas e individuales que explican sus efectos en las personas. Por esta razón, esta aproximación nos permite identificar las múltiples variables y las estructuras que favorecen la producción de desinformación, los actores, los mecanismos, los canales y su alcance.
En este contexto, diferentes investigadores se han dado a la tarea de caracterizar la desinformación (Bennett & Livingston, 2018, 2021; Wardle & Derakhshan, 2017; Wardle, 2018). Sin embargo, a pesar de su relevancia en la investigación actual, existen pocos estudios que aborden los mecanismos que facilitan la reproducción de la desinformación como un proceso local-global, multidimensional, complejo, dinámico y situado histórica y socioculturalmente en la tensión entre diferentes flujos de información. Ante este vacío, este trabajo busca aumentar la comprensión de la permanencia de las redes de desinformación a partir de su relación con las narrativas que producen. Mediante un caso paradigmático, como la red Médicos por la Verdad (MxV), una red de desinformación que experimentó un poderoso crecimiento a partir de la pandemia del SARS-CoV-2 tanto en España como en varios países de América Latina, se explora la relación entre las narrativas y la resiliencia de las redes de desinformación a lo largo del tiempo. Además, se identifica el papel de las narrativas como un recurso discursivo que permite a estas comunidades, más allá de los principales actores, construir significados, establecer posiciones ideológicas y explicaciones a los individuos sobre su realidad al interior de estructuras macrosociales (Krause & Rucker, 2020; Nogara et al., 2024; Scolari et al., 2014; Verjovsky et al., 2023).
Para ampliar la comprensión de la relación entre las redes de desinformación y el papel de las narrativas como producto de las disputas de poder que se dan en el plano del sentido y cómo se enmarcan en contextos históricos y socioculturales específicos, este artículo comienza con una revisión esquemática de las categorías de desinformación, resiliencia y narrativas. Posteriormente, se examina la aparición de la red MxV como una plataforma de difusión de desinformación en Telegram. Por último, se analiza la relación entre la resiliencia de la red en relación con los principales actores, la coherencia narrativa a lo largo del tiempo y las principales narrativas que emergen del corpus. Finalmente, se exploran las implicaciones de esta investigación para la comprensión de la difusión de la desinformación.
En la literatura académica anglosajona se caracteriza la desinformación como un proceso de difusión de información falsa, inexacta o engañosa con la clara intención de obtener algún beneficio estratégico (Bennett & Livingston, 2018, 2021; Wardle, 2018; Wardle & Derakhshan, 2017). La desinformación implica una disrupción de la comunicación pública (Zelenkauskaité, 2022) y comprende una sofisticada articulación entre información de fuentes confiables, información fabricada, así como imágenes, videos o audios manipulados con efectos perjudiciales para la discusión pública (Chesney & Citron, 2019; Hameleers et al., 2020; Vaccari & Chadwick, 2020). Particularmente, se ha destacado la fuerza persuasiva de las imágenes -ya sean fotografías o videos- para conferir un sentido de realidad a la información noticiosa (Messaris, 1997; Messaris & Abraham, 2001).su difusión, pueden emplearse bots o cuentas automatizadas en diferentes redes sociodigitales (Jack, 2017; Wardle & Derakhshan, 2017), lo que logra muchas veces intensas campañas de desinformación (Linvill & Warren, 2020; Wilson & Starbird, 2020). La desinformación como categoría busca abarcar otras aproximaciones imprecisas al fenómeno, tales como fake news (Lazer et al., 2018; Zhou & Zafarani, 2018) o rumores (Shao et al., 2018). Donde el término fake news se ha popularizado mediante su instrumentalización, principalmente en la esfera política, siendo las elecciones norteamericanas del 2016 y el Brexit inglés los casos considerados como paradigmáticos (Allcott & Gentzkow, 2017; Greene et al., 2021; Grinberg et al., 2019; Höller, 2021; Rose, 2017). Aunque los casos no se limitan a estos, ya que también se podría señalar la filtración de mensajes durante la elección presidencial francesa del 2017 o el derribo del avión de Malaysian Airlines en el 2014 (McNair, 2017) y, aún antes, en las elecciones presidenciales mexicanas en el 2012 (Ricaurte, 2013). Sin embargo, este uso instrumental del término fake news, por parte de diferentes políticos, destaca la ventaja en términos analíticos de la categoría desinformación (Wardle & Derakhshan, 2017) que, aunque sigue siendo limitado, permite abrir una discusión sobre el fenómeno. Para dotarlo de espesor analítico y lograr su comprensión desde una perspectiva crítica, se requiere observarlo en términos sistémicos, económicos, políticos, socioculturales e históricos. La mirada analítica debe reconocer que no se trata de desórdenes o eventos aislados, sino de procesos comunicativos asociados con el control de los sistemas de información, y, por tanto, de los regímenes de verdad que establecen qué es válido o no en un régimen discursivo dado (Foucault, 1970(1969)).
Se puede, por ejemplo, entender que, en un ecosistema informativo, la propaganda, como producción centralizada de mensajes por actores centrales legitimados por un orden político, hoy se ensambla en un ecosistema de producción de información descentralizado mediado por tecnologías digitales que permite la incorporación de nuevos actores y procesos (Castells, 2009). Esta transformación genera una difuminación de un centro claro en la producción de desinformación, lo que marca una diferencia clave con la propaganda tradicional (Jowett & O’Donnell, 1986; Lasswell, 1927), aunque sin dejar fuera las tensiones por el control de la información y el sentido. Además, el contexto actual de la desinformación se ve alimentado por una crisis de legitimidad en instituciones modernas, como la política, la prensa, la ciencia y la democracia (Latinobarómetro, 2023), lo cual genera un entorno de desconfianza que facilita su difusión (Bennett & Livingston, 2018). Por lo mismo, no se debe pasar por alto que la desinformación consiste en una tensión entre flujos generados por infraestructuras de poder político-económico, sistemas de producción de conocimiento, sistemas mediáticos y sistemas sociotécnicos en un contexto económico, político, histórico y sociocultural específico (Ricaurte, 2019).
Desinformación, narrativas y resiliencia
Los espacios sociodigitales presentan características particulares que facilitan la difusión de desinformación tanto por sus funcionalidades técnicas como por razones estructurales, puesto que en los procesos de comunicación digital es posible borrar el rastro de la producción del mensaje y la fuente de la noticia (Tandoc et al., 2017). Estas características favorecen los mecanismos de desinformación que buscan imitar con gran detalle la forma de la información periodística, pero que, a diferencia de esta, carece de rigor en el proceso de producción y validación (McNair, 2017; Waisbord, 2018). Palau-Sampaio (2023) analiza cómo en el caso de España la desinformación imita los formatos periodísticos a partir de tratar los mismos temas. Tal es el caso de la manipulación del titular de Europa Press: “El Gobierno pronto aprobará una reforma para evitar que migrantes menores de edad se queden sin papeles”. Para producir desinformación se retoma el mismo tema, pero de manera engañosa, dando otro sentido al mensaje: “La siguiente bomba: el Gobierno legalizará a todos los inmigrantes ilegales”. De esta manera, se aborda la temática migratoria, pero se saca de contexto una noticia enfatizando solo una parte para impulsar una estrategia de repudio al Gobierno y a los migrantes. Dado que muchas veces la desinformación imita o se mimetiza con noticias periodísticas, de manera frecuente, los usuarios, incluyendo en ocasiones a los mismos periodistas, manifiestan una gran dificultad para diferenciar entre una y otra (Thomson et al., 2022).
Como un mecanismo para frenar la desinformación durante la pandemia, las grandes plataformas (YouTube, X y Facebook) realizaron una desplataformización que consistió en expulsar a los usuarios por violar las reglas internas (Rogers, 2020). Sin embargo, contrario a lo esperado, un gran número de usuarios “siguieron” canales de desinformación hacia lugares marginales con menores controles de contenido, como Telegram, Discord, BitChute y Gab. Posteriormente, las grandes plataformas bloquearon tanto a los usuarios expulsados como a las plataformas en las que se refugiaron, es decir, limitaron el acceso a la infraestructura necesaria para difundir contenido (van Dijck et al., 2021). Sin embargo, aunque en teoría las grandes plataformas digitales han manifestado el despliegue de estrategias para contener la desinformación en línea (Powell & Williams-Johnson, 2023), dada la opacidad de estos procesos y la falta de rendición de cuentas, así como la consolidación de nuevas plataformas, la desinformación continúa siendo un disruptor de la vida pública.
A pesar de los procesos de desinformación, las redes sociodigitales constituyen importantes fuentes de sentido para los usuarios ante la crisis de las instituciones democráticas clave. Por esta razón, los usuarios participan activamente en la construcción de narrativas que doten de coherencia a la realidad. Las narrativas consisten en discursos, relatos o historias que dan significado a eventos o experiencias mediante su articulación secuencial y así, desarrollan una visión compartida de un acontecimiento a partir de una historia lineal y coherente consigo misma (Bruner, 1986, 1990; Labov & Waletzky, 1967; Todorov, 2001). En el caso de las redes sociodigitales, las narrativas transmedia (Jenkins, 2006), que se construyen a partir del aprovechamiento de diferentes medios, modos y plataformas (Scolari, 2019), juegan un papel central. La construcción de narrativas ofrece espacios comunitarios en los que se establecen posiciones ideológicas y se ofrecen explicaciones sobre el mundo. Precisamente, la red MxV ejemplifica esta dinámica, demostrando cómo las narrativas pueden proporcionar cohesión y sentido a lo largo del tiempo, más allá de los actores individuales.
Una segunda categoría que se aborda es la resiliencia, definida como la capacidad de un sistema para adaptarse y mantenerse a lo largo del tiempo frente a cambios en su entorno (Holling, 1973). La resiliencia se manifiesta en fenómenos sociales a través de recursos culturales que permiten la continuidad del sistema a pesar de las adversidades (Holling, 1973; Moya & Goenechea, 2022). En el contexto de las redes sociodigitales, la resiliencia de las estructuras de desinformación se evidencia en su capacidad para integrar nuevos mensajes y mantener narrativas centrales a lo largo del tiempo (Berardi et al., 2011; Elinwa & Moyo, 2018). Es precisamente a través de estas narrativas que las comunidades en línea construyen sentido, estableciendo una posición ideológica y ofreciendo explicaciones sobre su realidad (Krause & Rucker, 2020; Scolari et al., 2014). Por lo tanto, la resiliencia de una red como Médicos por la Verdad (MxV) no solo se basa en sus actores individuales, sino también en la capacidad que poseen estas narrativas para proporcionar cohesión y sentido a sus miembros a lo largo del tiempo.
En diferentes estudios sobre las narrativas se ha destacado su potencia persuasiva (Bilandzic & Buselle, 2012; Krause & Rucker, 2020; Moyer-Gusé & Nabi, 2010; Semino et al., 2023), puesto que pueden obtener una aceptación pasiva de la audiencia, disminuyen su resistencia o al menos otorgan al narrador el beneficio de la duda (Krakow et al., 2018). Una narración, como se señaló previamente, consiste en una comunicación que implica uno o más personajes, una serie de eventos conectados, una estructura coherente y un contexto (Bruner, 1986, 1990; Kreuter et al., 2007; Labov & Waletzky, 1967; Todorov, 2001). De la misma forma, la investigación académica sugiere que cuando se introduce en la narración una información con una aparente facticidad -sin importar que sea verdadera o falsa- tiene una mayor capacidad persuasiva que cuando se presenta de manera independiente (Chang, 2008; De Wit et al., 2008). De cualquier forma, es importante no pasar por alto el carácter social de las narrativas, ya que solamente se producirán y difundirán aquellas que tengan una resonancia con la época (Todorov, 2001).
Siguiendo esta dirección, es relevante considerar que las narrativas transmediáticas (Jenkins, 2006) que experimentan las audiencias en las redes sociales ofrecen una gran cantidad de recursos que enriquecen la experiencia. Además, son narrativas complejas, articuladas y lo suficientemente consistentes para ser reconocidas más allá del medio o la plataforma (Scolari, 2013). Particularmente para este trabajo tiene gran relevancia señalar cómo las "teorías de la conspiración" que circulan en las redes sociodigitales se difunden como narrativas, que también se distinguen por atribuir como causa final a una trama secreta urdida por uno o varios poderosos actores que permanecen en la sombra (Douglas et al., 2019). Sobre este tema, se puede señalar cómo estas narraciones en redes no se limitan solamente al texto, sino que también están acompañadas por un constante flujo multimodal mediante la articulación con imágenes, videos y audios (Kress & van Leeuwen, 2001). Asimismo, la experiencia no se limita únicamente a un ambiente o plataforma (Jenkins, 2006; Jenkins et al., 2003). A través de hipervínculos, los usuarios pueden no solo navegar, sino también desarrollar su propia experiencia personalizada a partir de "explorar" las diferentes narraciones (Scolari et al., 2014). Por ende, los usuarios de manera activa expanden la historia al crear sus propias narraciones.
Se observa entonces que la desinformación se presenta como un orden de sentido que ofrece una alternativa con mayor resonancia para algunos individuos. Hochschild (2016) ha demostrado cómo las comunidades rurales del sur de los Estados Unidos explican sus dificultades económicas no por la creciente desigualdad provocada por el sistema económico, sino por la amenaza liberal y las facilidades otorgadas por el Estado a las minorías, lo que concuerda con su propia ideología. Por lo tanto, esto apunta a que la desinformación no solo tiene un carácter mediático o un problema de facticidad, sino que también muestra una disputa narrativa por el control de la definición de la “realidad”. Un caso que refleja la disputa por el sentido de realidad ha sido demostrado por Montes (2022) y Willaert y Sessa (2022), quienes han revelado cómo algunas redes de desinformación asociadas al coronavirus se transformaron rápidamente en herramientas para la guerra de narrativas entre Gobiernos, más allá de los usuarios, durante el conflicto entre Ucrania y Rusia. En síntesis, la desinformación emerge como un fenómeno complejo que va más allá de la mera difusión de información falsa, dado que su impacto se extiende a la configuración de percepciones y narrativas que moldean la comprensión de la realidad. Las investigaciones de Hochschild (2016), Montes (2022) y Willaert y Sessa (2022) resaltan cómo la desinformación refleja una disputa narrativa por el control de la definición de la situación, lo que la convierte en una herramienta estratégica en contextos de conflictos políticos y sociales.
Precisamente desde esta perspectiva es que se puede observar a la red MxV como una formación social resiliente que apela a los diferentes individuos y es capaz de integrar nuevas desinformaciones dentro de una perspectiva global mediante la constitución y permanencia de diferentes narrativas centrales. Así, las narrativas, más allá de los actores, permiten a la red sostenerse a lo largo del tiempo, dado que ofrecen una fuente de sentido para sus miembros.
La red Médicos por la Verdad (MxV)
En el caso de América Latina, diferentes autores han identificado en Perú, Argentina, Paraguay y Colombia el papel central que han jugado las redes sociodigitales en la difusión de desinformación sobre las vacunas, lo que ha provocado reticencia a la vacunación (Demonte et al., 2024; Pichihua Vegas, 2022; Ríos-González, 2021; Rodríguez-Orejuela et al., 2021). Sin embargo, esta oposición a la vacunación en América Latina no surgió durante la pandemia; ya que previamente existían movimientos antivacunas (Porras, 2010; Salmerón Henríquez, 2017; Ulloa-Gutiérrez et al., 2017). En este contexto, la red Médicos por la Verdad (MxV) se consolidó durante los primeros meses del 2020 en España y luego se expandió rápidamente a varios países de América Latina (Álvarez-Benavides & Jiménez-Aguilar, 2020; Latam Chequea, 2021; Vico & Rey, 2020). Esta red se opuso firmemente a cualquier medida sanitaria relacionada con la pandemia, promueve la abstención de vacunación y acusa a los Gobiernos de implementar acciones contrarias a la humanidad. Durante la pandemia, los integrantes de la red marcharon por el centro de Buenos Aires para oponerse a las medidas sanitarias (Micheletto, 2021; Página 12, 2020); mientras que en Perú se opusieron a la vacunación (Infobae, 2021). También en México realizaron algunas demostraciones contra las medidas sanitarias (Aguirre, 2021). Estas posturas han provocado que la red MxV se enfrente a acciones legales por parte de organismos profesionales, como el Consejo General de Colegios de Médicos de España y el Foro de la Profesión Médica, que han iniciado expedientes disciplinarios contra los médicos que públicamente se han adherido a esta red (Infosalus, 2020). Asimismo, en Argentina, los médicos miembros de la red han enfrentado procesos judiciales por violar normas sanitarias (Aguilar, 2021).
Inicialmente, la red MxV llevó a cabo sus actividades en espacios sociodigitales a través de la plataforma Facebook. Sin embargo, ante las medidas de control contra la desinformación, migró hacia plataformas digitales con menores controles. De esta manera, la plataforma de mensajería instantánea Telegram se convirtió en una de sus principales arenas para la difusión de sus mensajes, aprovechando la histórica defensa de Telegram del derecho de sus usuarios a difundir libremente cualquier tipo de información.
Una característica distintiva de la red MxV es su capacidad de movilización. No se limitó a los espacios sociodigitales, sino que sus miembros llevaron a cabo varias protestas contra lo que denominan la “dictadura sanitaria” en América Latina y Europa (Aguirre, 2021; Infobae, 2021; Latam Chequea, 2021; Página 12, 2020). En estas manifestaciones expresaron su rechazo a las medidas sanitarias gubernamentales y denunciaron una supuesta dictadura sanitaria (Clarín, 2021a; Clarín, 2021b; Gerber, 2021; Scolfeld et al., 2021).
La plataforma Telegram adquirió gran relevancia a partir de la deplataformización (Rogers, 2020), lo que la convirtió en un espacio para la difusión masiva de mensajes en el que no se limita la libertad de expresión. Esta plataforma, que combina un servicio de mensajería privada con un canal de difusión abierta, ha sido aprovechada por diversas comunidades con diferentes ideologías, incluyendo grupos disidentes y comunidades progresistas, durante la pandemia (Rogers, 2020; Santos et al., 2021). Por consiguiente, las comunidades de Telegram se han convertido en espacios privilegiados para investigar grupos antivacunas, desinformación y otras teorías de la conspiración (Hoseini et al., 2021; Johnson et al., 2020; Walther & McCoy, 2021).
En resumen, los estudios sobre desinformación en redes sociodigitales destacan la compleja interacción entre narrativas, resiliencia y difusión de información falsa o engañosa. Las redes sociodigitales se erigen como espacios cruciales para la construcción de sentido y la propagación de narrativas que, a su vez, refuerzan la resiliencia de comunidades como Médicos por la Verdad (MxV). En las siguientes secciones, se exploran de forma detallada las dinámicas subyacentes, centrándonos en el diseño metodológico utilizado para analizar la interacción entre narrativas, resiliencia y difusión de desinformación en estas redes.
Diseño del método
Los canales de Telegram son un espacio propicio para explorar la generación de desinformación en línea debido a las pocas restricciones sobre la información que se difunde. En el caso de la investigación de redes sociodigitales, Rogers (2013) ha propuesto como metodología utilizar las herramientas propias de estos espacios. Esta propuesta se basa en aprovechar la capacidad del servicio de mensajería Telegram para reenviar mensajes entre grupos para identificar canales interconectados (Peeters & Willaert, 2022). Así, para recolectar los datos, se utilizó el método de bola de nieve para identificar aquellos canales asociados a la red MXV a partir del uso de palabras clave (Peeters & Willaert, 2022). Este método se sustenta en los trabajos de Coleman (1958) y Goodman (1961) desarrollados específicamente para el estudio de redes interpersonales. Se trata de un método no probabilístico enfocado en el análisis de grupos difíciles de contactar, ocultos o socialmente estigmatizados (Sudman & Kalton, 1986). Por tanto, se ha convertido en el método de referencia para el estudio de poblaciones de difícil acceso (Becker, 1963; Biernacki & Waldorf, 1981). Este método parte del contacto con algún miembro del grupo, quien referirá a otros miembros del mismo y así sucesivamente. Por tanto, se basa en la afinidad entre canales, identificada mediante el reenvío de mensajes por parte de los usuarios. Después de analizar el corpus en cada salto se identificó que se había alcanzado el punto de saturación temática al segundo salto (Burns & Grove, 2005; Glaser & Strauss, 1967; Yang et al., 2022). Por lo que en ese momento se detuvo la construcción del corpus, ya que al incluir saltos adicionales no se añade nueva información (Burns & Grove, 2005).
Para obtener los datos se utilizó la herramienta de búsqueda de la propia plataforma de mensajería Telegram, donde a partir de las palabras clave asociadas al movimiento antivacunas (“vacunas”, “covid”, “antivacuna”, “pandemia”, “médicosporlaverdad”). Esta búsqueda inicial arrojó los canales iniciales que funcionaron como “semillas”. Posteriormene se identificaron canales adicionales mencionados en mensajes relacionados con el cambio climático publicados en los canales iniciales. Así, se alcanzó a identificar un total de 66 canales asociados directamente a la red MxV, los cuales a su vez forman parte de una red afín de 55,046 canales. En este punto se consideró que pasos adicionales añadirían poca información adicional (Burns and Grove, 2005).
Esta red publicó un total de 1,271,115 entre enero de 2020 y los primeros meses de 2024. Este conjunto de datos de Telegram abarcó un período en América Latina que comenzó un poco antes de la declaración de pandemia por la OMS en marzo de 2020 y se extendió hasta un poco después de la declaración del fin de la pandemia por la misma organización. Todos los canales se muestran anonimizados. La recopilación de datos se llevó a cabo mediante la API de la biblioteca Telethon (2021) y pyTelegramBotAPI (2021). A partir de la metodología aplicada se obtuvo una comprensión detallada de la estructura y el funcionamiento de la red MxV en Telegram. En la siguiente sección se profundiza en el análisis de estos datos, examinando la resiliencia temporal de la red, la dinámica de sus actores principales y la coherencia narrativa que define su discurso, ofreciendo así una visión completa de su capacidad de adaptación y persistencia en el contexto de la desinformación en línea.
Análisis
El análisis de la red MxV en Telegram se llevó a cabo en tres direcciones. En primer lugar, se evaluó si la red se mantuvo a lo largo del tiempo, considerando el gran número de eventos ocurridos durante el período analizado que la red tuvo que integrar para persistir. En segundo lugar, se identificaron, mediante cortes cuatrimestrales, los principales actores de la red y se examinó si lograron mantener su preponderancia. Posteriormente, se realizó un tercer examen para evaluar la coherencia narrativa dentro de la red. Por último, mediante el análisis de narrativas se ejemplifican las tres principales al interior de la red MXV.F1
Una red resiliente a lo largo del tiempo
La resiliencia de la red MxV se puede entender a través de su persistencia en la publicación de mensajes a lo largo del tiempo, incluso en niveles significativamente superiores a los de sus primeros meses de actividad. Esta capacidad de adaptación y continuidad frente a los desafíos refleja la definición de resiliencia en fenómenos sociales, como lo sugieren Holling (1973) y Moya y Goenechea (2022). Además, destaca la capacidad de integrar nuevas desinformaciones y mantener narrativas centrales, ancladas en “teorías conspiratorias” (Douglas et al., 2019). Este tipo de teorías cuentan con una gran popularidad en las democracias contemporáneas (Sutton & Douglas, 2020). Una de sus características es atribuir la causa de algún evento a actores maliciosos, lo cual logra muchas veces convertirse en herramientas para generar escepticismo hacia la posición de un adversario epistémico poderoso (Imhoff et al., 2018).
Como señalan Berardi et al. (2011) y Elinwa y Moyo (2018), estas teorías contribuyen a la cohesión y persistencia de la red. Por lo tanto, la resiliencia de la red MxV se manifiesta tanto en su actividad continua como en la capacidad de sus narrativas para proporcionar sentido y cohesión a sus miembros, como argumentan Krause y Rucker (2020) y Scolari et al. (2014).
Otro aspecto relevante para evaluar la resiliencia de la red MxV es su capacidad para mantener una presencia constante en las redes sociodigitales a través de la publicación regular de mensajes. A pesar de los esfuerzos por desplataformizarla y restringir su alcance, la red ha demostrado una notable resistencia al persistir en la difusión de desinformación, lo que refleja su resiliencia frente a las adversidades y los intentos de control por parte de las autoridades y las plataformas digitales, según indican Berardi et al. (2011) y Elinwa y Moyo (2018).
De esta manera, la Figura 2 proporciona una visualización clara de cómo la red MxV mantiene una publicación regular de mensajes a lo largo del tiempo, incluso en niveles considerablemente superiores a los que tuvo en sus primeros meses de actividad. Incluso los mensajes no cesaron con la declaración del fin de la emergencia, sino que se reactivó posteriormente apenas se incrementó el número de contagios incluso más allá del bajo nivel de peligrosidad del virus. Este patrón sugiere la notable capacidad de la red para adaptarse y persistir en la difusión de desinformación. La consistencia en la publicación de mensajes a pesar de los eventos y las medidas adversas demuestra la robustez de la red y su capacidad para mantenerse activa aun en entornos cambiantes y hostiles.
Muchos actores centrales, ninguno dominante
Diferentes autores han abordado la desinformación como un problema de actores maliciosos (Jamison et al., 2019; Wilder & Vorobeychik, 2019). Este enfoque se caracteriza por considerar que las características de los espacios sociodigitales facilitan la acción de actores maliciosos que activamente difunden “teorías conspiratorias” en estos espacios. Para la detección de actores centrales en una red se utilizan sus propiedades estructurales. En el caso de las redes sociales, Barabási y Bonabeau (2003) identificaron la presencia de nodos centrales (hubs) que juegan un papel central en la red por su posición. Se han propuesto diferentes medidas para identificar esta propiedad. Sin embargo, Bolland (1988) ha demostrado que solamente la centralidad de grado (Freeman, 1978; Wasserman & Faust, 1994) y la centralidad de intermediación (Freeman, 1978; Wasserman & Faust, 1994) son medidas estables. Por ello, en este análisis para identificar a los actores centrales, se calculó tanto la centralidad de grado como la centralidad de intermediación. La primera de estas medidas consiste en calcular las conexiones directas entre los nodos (Nieminen, 1974; Shaw, 1954), mientras que la centralidad de intermediación se basa en el cálculo del cociente del número de caminos más cortos entre los diferentes actores que integran la red (Bavelas, 1948; Freeman, 1978; Shaw, 1954). El resultado del cálculo con ambas medidas no alteró la posición de cada uno de los canales, lo que confirmó la estabilidad de ambas medidas (Bolland, 1988). Por lo mismo, en el análisis solamente se utilizó la centralidad de grado. En este trabajo se apostó por un enfoque procesual que permita observar la posición de los actores en varios momentos a lo largo del período analizado. En el caso de la centralidad de grado se determinó estimarlo trimestralmente para ese lapso de tiempo, comenzando a partir del momento en que la red alcanzó un mínimo de 1,000 nodos (cuarto trimestre de 2020). En cada uno de estos períodos, se consideró cada canal como un nodo y se establecieron los vínculos entre ellos cuando uno de ellos reenviaba un mensaje. F3
En términos generales, se observa que existen cinco períodos principales. En el primero, entre el último trimestre de 2020 y el primero de 2021, se registra una variación considerable en los nodos con los valores más altos de centralidad de grado. Únicamente el canal 23 mantiene su posición en este grupo durante los dos trimestres. Un segundo período comienza con la consolidación del canal 26 como el nodo con mayor centralidad, que mantiene esta posición durante los siguientes tres trimestres. Además, tanto el nodo 10 como el nodo 18 logran mantenerse entre los tres primeros lugares durante al menos dos períodos.
El tercer período, que abarca desde el primer al segundo trimestre de 2022, también presenta variaciones, con dos nuevos canales (38 y 62) ocupando el primer lugar. En el segundo lugar no hay cambios, ocupado por el canal 10, mientras que en el tercer lugar durante el primer trimestre estaba el canal 26 y en el segundo, el 38.
El cuarto período muestra una consolidación en los tres primeros lugares. Durante los siguientes tres trimestres, los canales 10, 62 y 38 ocupan el primer, segundo y tercer lugar respectivamente, sin variaciones. Por último, el quinto período presenta una baja variación, puesto que los tres canales que ocuparon los primeros lugares se mantienen intercambiando posiciones. Solo durante el cuarto trimestre de 2022, el canal 66 ocupa el segundo lugar y desplaza al canal 10.
El proceso de consolidación de los actores principales dentro de la red MxV es dinámico a lo largo del tiempo y la centralidad es una característica en disputa entre los diferentes actores. De esta manera, se puede afirmar que existen actores dominantes a lo largo de los diferentes períodos, pero no existe una dominancia por parte de ninguno de ellos a lo largo de todo el tiempo analizado. Este rasgo permite mostrar la importancia de los actores en la difusión de desinformación. Sin embargo, ya que al interior de la red no existe un único actor dominante, la relevancia de los nodos debe matizarse, dado que como muestra el análisis, se trata de una posición dinámica. Por lo mismo, si bien es importante el papel de los actores, también debe considerarse la relevancia de la desinformación como sistema.
Coherencia narrativa en el tiempo
La coherencia es un elemento fundamental para desarrollar la credibilidad narrativa. En el caso de las teorías conspiratorias (Douglas et al., 2019), diversos autores han identificado una alta coherencia narrativa como una característica de grupos de desinformación en las redes sociodigitales (Bessi et al., 2015; Lazić & Žeželj, 2021; Lepoutre, 2024). Este fenómeno es de particular interés para esta investigación, ya que una alta coherencia narrativa sugiere una explicación teleológica de la realidad (Currie & Jureidini, 2004). Dicha coherencia se puede observar en la existencia de un marco temático unificado donde se integran los diferentes eventos y acciones (Chatman, 1978; Phelan, 1989; Ryan, 2001).
La técnica del análisis de corpus ha identificado que las palabras con una alta frecuencia revelan los principales temas (Vessey, 2017). Para abordar la coherencia narrativa dentro de la red, se llevó a cabo un análisis estadístico de la frecuencia de patrones léxicos (McEnery & Hardie, 2012). El modelo de aprendizaje automático probabilístico discriminatorio no supervisado Latent Dirichlet Allocation (LDA) es una de las técnicas más populares para modelar temas en grandes corpus, ya que permite clasificar de manera efectiva los textos del corpus en diferentes categorías (Blei et al., 2003). Este modelo comienza asignando palabras a temas de manera iterativa, lo que le permite calcular las probabilidades de que cada palabra pertenezca a un tema, lo que le permite identificar cuáles grupos de palabras ocurren de manera conjunta para agruparlas por temas (Blei et al., 2003). Luego, una vez identificados estos tópicos o temas, se clasifican todos los mensajes de manera temática a lo largo del tiempo para observar su comportamiento. Esta técnica ha sido efectiva para identificar temas en corpus obtenidos de redes sociales (Yang & Zhang, 2018; Ramamoorthy et al., 2024) F4.

Figura 4: Tópico principal a lo largo del tiempo y diagrama de caja y brazos de dispersión en la capacidad explicativa de cada tópico
Para el análisis LDA, se utilizó como medida el análisis de perplejidad y la revisión manual del ajuste de tópicos. Aunque encontramos que conforme disminuye el número de tópicos también disminuye la perplejidad, mediante la revisión manual se determinó utilizar 3 tópicos (tópico 1: los efectos adversos de las vacunas; tópico 2: unámonos a luchar contra la dictadura global; y tópico 3: la amenaza de la dictadura global). Este análisis permitió determinar cuál era el tópico que cubría un mayor porcentaje del documento. El tópico tres, con un claro carácter de “teoría conspiratoria” (Douglas et al., 2019), es el dominante, aunque no en todos los trimestres. Incluso en uno de los trimestres tuvo un porcentaje tan bajo que puede considerarse como un dato extremo (outlier).
Un hallazgo importante es el reducido número de tópicos abordados, dado el gran número de mensajes, a lo largo de los más de tres años que abarca el análisis. Esto sugiere una alta coherencia en el discurso de la red MxV a lo largo del tiempo, ya que, sin importar los cambios en la situación externa, el tópico 3 (la amenaza de la dictadura global) se sostuvo como el tópico principal más recurrente. Es importante señalar que esto no implica que la red esté aislada de toda información externa. Tal es el caso del tercer trimestre del 2023, cuando el tópico 3 explicaba menos del 10 % de los documentos. Sin embargo, para el siguiente trimestre, el tópico 3 volvió a ser el principal. Los resultados de este apartado apuntan a una coherencia narrativa a lo largo del tiempo durante el período analizado, sugieren la capacidad del grupo MxV para desarrollar una narrativa coherente e integran los diferentes eventos de manera sistemática.
Las principales narrativas al interior de la red MxV
Las narrativas son definidas como relatos o historias que dan sentido a eventos (Bruner, 1986, 1990; Labov & Waletzky, 1967; Todorov, 2001). Adicionalmente, se identificaron tres grandes tópicos o temas que, conforme al análisis LDA, agrupan los principales temas al interior del corpus. En este apartado se realiza un análisis narrativo para reconstruir el sentido de estos temas conforme a la estructuración secuencial de los eventos. La estructuración secuencial permite articular una serie de eventos heterogéneos (acontecimientos, temporalidades, actores, espacialidades, entre otros) mediante el uso de la temporalidad y la creación de una trama se otorga al usuario el sentido de su propia experiencia de vida (Ricoeur, 2001). Dado el tamaño del corpus, este análisis estará orientado por los tópicos o temas identificados previamente a fin de lograr seleccionar elementos salientes al interior del mismo.
Tópico 1. Efectos adversos de la vacuna
Los efectos adversos de la vacuna son un elemento central al interior del grupo MxV. Este discurso se construye a partir de mostrar evidencia mediante el uso de fotografías, videos y supuestos testimonios sobre la peligrosidad de la vacuna. De esta manera se presenta la vacunación como una amenaza hacia toda la humanidad (Figuras 5 y 6).
Tópico 2. Unámonos a luchar contra la dictadura global (un llamado a la acción)
Ante el peligro que implica la vacuna y la amenaza de la dictadura global, el grupo MxV hace un llamado a la acción, ya que considera que actualmente los pueblos se encuentran dormidos o engañados por los gobiernos mundiales. Por lo tanto, es indispensable un despertar para oponerse a la vacunación y al mismo tiempo a una dictadura global, que impone medidas absurdas para naturalizar su dominio sobre la población, como el uso del cubrebocas (Figura 7)
Tópico 3. La amenaza de la dictadura global
El grupo MxV nombra la dictadura global como enemigo de la humanidad: un grupo heterogéneo que está conformado por globalistas, satanistas feministas y comunistas. Este grupo se encarna discursivamente en el primer ministro de Canadá Justin Trudeau, la alcaldesa de Barcelona Ada Colau y los multimillonarios Bill Gates o George Soros. Todos ellos serían partícipes en la conspiración contra la humanidad y sobre todo contra la cultura occidental (Figura 8).
Se observa que las narrativas dentro de la red MxV revelan una profunda desconfianza hacia las vacunas y una percepción de amenaza global. Los tres tópicos analizados -efectos adversos de la vacuna, llamado a la acción contra la dictadura global y la identificación de un enemigo común- configuran un relato cohesivo que busca movilizar a sus miembros mediante la construcción de una amenaza inminente y omnipresente. Esta construcción narrativa multimedia y transmediática no solo da sentido a eventos dispersos, sino que también refuerza la identidad del grupo al posicionarse como defensores de una causa justa contra fuerzas opresoras. La narrativa alude en términos globales a tres eventos: la conformación de un gobierno global, la simulación de una epidemia y las acciones encubiertas para el combate a la enfermedad pero que en realidad son medidas de opresión a la población. Por último, también se incita a la acción contra las medidas sanitarias y los gobiernos que las promueven. La síntesis de estos eventos heterogéneos en una trama coherente demuestra el papel de las narrativas en la percepción de los individuos al interior de la red MxV.
En síntesis, el análisis de la red MxV en Telegram revela su resiliencia en el tiempo, manifestada en su capacidad para persistir en la difusión de mensajes a pesar de los desafíos y cambios en el entorno. Esta se funda en la difusión de mensajes multimedia y constantes referencias transmediáticas. Esto se ejemplifica señalando la difusión de videos que muestran presuntos efectos adversos de las vacunas e imágenes publicadas de supuestas acciones gubernamentales reprimiendo a la población. Estas estrategias han permitido mantener una presencia constante en las redes sociodigitales, resistieron los intentos de desplataformización y de restricción de su alcance. Este patrón se refleja en la Figura 1, que muestra la frecuencia de mensajes, en la que se observa una publicación regular y en aumento a lo largo del tiempo. Además, el análisis de la centralidad de grado revela un proceso dinámico de consolidación de actores principales dentro de la red, en el que ningún actor domina de manera sostenida. Por otra parte, el análisis de coherencia narrativa destaca la alta coherencia en el discurso de la red a lo largo del tiempo, evidenciada por la persistencia del tópico principal -la dictadura global- a pesar de las fluctuaciones en su prevalencia. Finalmente, esto se ejemplifica en el análisis cercano de las principales narrativas donde se observan las diferentes estrategias simbólicas -como la metáfora de la vacuna como bala o las actuaciones performativas en los videos de las diferencias con los otros- que disputan lo “verdadero” y, por lo tanto, disputan el contenido del régimen de verdad vigente (Foucault, 1970(1969)). De esta manera se puede afirmar que los diferentes mensajes al interior de la red muestran una alta coherencia y una gran afinidad temática. Estos hallazgos sugieren una red adaptable y resiliente, que mantiene su influencia y cohesión a lo largo del tiempo, a pesar de los intentos por desarticularla. En el siguiente apartado se discuten las implicaciones de estos hallazgos y su relevancia en el contexto más amplio de la desinformación en línea.
Discusión
Los resultados obtenidos en esta investigación revelan la importancia de la coherencia narrativa a lo largo del tiempo como un recurso cultural fundamental para la reproducción de la desinformación. En el caso de la red MxV, esta coherencia se sustenta principalmente en el predominio del tercer tópico, que sugiere el inicio de una supuesta dictadura global que utiliza la pandemia como estrategia para imponer controles sociales. Este marco proporciona sentido tanto a la desinformación como a la información circulante en la red, siendo lo suficientemente flexible para acomodar cualquier comunicación, independientemente de su veracidad, facilitando así su reproducción continua. Esta coherencia apunta hacia la constitución de una identidad diferencial a partir de una clara diferenciación entre ellos (el enemigo) y nosotros (aquellos que despertamos). Un proceso cultural mediado tecnológicamente que busca reconstruir las fronteras simbólicas entre los diferentes grupos sociales al interior de la sociedad, proponiendo un nuevo régimen de verdad, que rompe incluso con aquellas categorías consideradas socialmente como legítimas, tales como nación, cultura y lugar.
Además, se observa que no existe un actor dominante a lo largo del tiempo dentro de la red. Durante el período investigado, varios actores desempeñaron un papel de liderazgo, lo que indica que la posición estructural de un individuo dentro de la red no garantiza su permanencia en dicha posición a lo largo del tiempo. Esto sugiere que la reproducción de la red está menos relacionada con los roles individuales de los actores y más con la coherencia narrativa global de la red, lo que enfatiza el carácter sistémico de la desinformación. Otro hallazgo es el reducido número de tópicos abordados. Este análisis indica una alta cohesión entre los más de un millón de mensajes difundidos, la gran mayoría de ellos exhiben afinidad temática. Esto asegura a los miembros de la red una alta coherencia en los temas discutidos, lo que resalta la relevancia de la coherencia como un recurso cultural fundamental para sus integrantes. Por último, el análisis de las principales narrativas revela la constitución de la amenaza y del llamado a la acción a partir del uso de metáforas, así como de diferentes formatos de comunicación, tales como imágenes o videos.
Así, este trabajo expone los mecanismos puntuales de la desinformación en el caso del grupo MxV. Si bien los resultados coinciden en la importancia del uso de diferentes modos de comunicación persuasiva; este trabajo muestra que la desinformación no es simplemente el producto de la acción de actores maliciosos. Por el contrario, este trabajo arroja que la desinformación responde a un ecosistema informativo en el que la desinformación no es resultado solamente de la voluntad de actores individuales, sino de disputas por el sentido y el orden de realidad por diferentes grupos en tensión. Esta disputa es parte de una lucha por algunos sectores de la sociedad por redefinir las propias categorías sociales vigentes y su orden jerárquico -el propio régimen de verdad (Foucault, 1970(1969))-, lo que reafirma una visión antiderechos. De esta manera, se puede observar la relación entre la disputa por un orden social y la disputa por el régimen de verdad vigente con el crecimiento de los grupos antivacunas, un conflicto que se agrava en situaciones de incertidumbre tales como la pandemia. Se propone comprender la desinformación antiacunas en el marco de un sistema de información que utiliza este mecanismo para instaurar un orden de sentido correspondiente a un régimen de verdad antiderechos. Este caso ofrece claves acerca de las relaciones que pueden tener la desinformación en el contexto latinoamericano en tópicos específicos (salud, clima, derechos sexuales y reproductivos, comunismo) promovidos por grupos ultraconservadores y antidemocráticos.
Conclusiones
En resumen, la red de desinformación MxV experimentó un gran crecimiento a raíz de la pandemia por la COVID-19. A partir de ese momento, la red logró consolidarse como un sistema resiliente gracias a su alta coherencia narrativa a lo largo del tiempo. Este estudio destaca la relación, hasta ahora poco explorada, entre las redes de desinformación y su coherencia narrativa.
Este análisis resalta que la coherencia narrativa como una característica emergente de la red, independientemente de los actores individuales que la componen, lo que da cuenta de la complejidad del fenómeno. Se plantea entonces la necesidad de explorar sus diversos elementos, tales como las relaciones entre actores, sus interacciones y las características emergentes con el fin de profundizar en el análisis.
Asimismo, se propone comprender la relación entre la desinformación y la crisis en la comunicación, descrita por Bennett y Livingston (2021), como una crisis de sentido más allá del enfoque en actores centrales. Aquí se mostró cómo los actores disputan el régimen de verdad vigente a partir de una reestructuración de las categorías sociales actuales y su orden jerárquico. Los hallazgos, por tanto, se contraponen a una visión que considera la desinformación como un problema individual de facticidad (Almansa-Martínez et al., 2022; Pérez-Curiel & Molpeceres, 2020), una epistemología defectuosa (MacKenzie & Bhatt, 2019), un problema cognitivo (Barfar, 2019; Roets, 2017) o como un conjunto de agentes maliciosos (Linvill & Warren, 2020; Montes, 2022; Vargas et al., 2020) descontextualizado de las luchas por el poder y el sentido. Se exploró la desinformación como un fenómeno con de carácter sistémico y social, asociado a las tensiones provenientes del ecosistema informativo y de relaciones de poder (Ricaurte, 2019) en el que existe una disputa por el orden social. Por esta razón, se debe pensar en la desinformación también como un fenómeno multidimensional, de acuerdo a la crisis de las instituciones y sus efectos en las sociedades contemporáneas. El análisis de la desinformación enmarcada en el juego de las relaciones de poder y de sentido, que considere tanto los actores como los entornos socioculturales y sus formas comunicativas, es necesario para dar cuenta de su papel y su alcance en cada contexto específico.
Finalmente, este trabajo representa un acercamiento exploratorio a la relación entre desinformación y narrativa en América Latina, y plantea la necesidad de continuar esta línea de investigación en trabajos futuros. Al respecto, los resultados contravienen otros análisis de Telegram en otras geografías, que han identificado a las redes de desinformación como simples instrumentos de actores maliciosos (Willaert & Sessa, 2022). Este abordaje ofrece algunas pistas para trabajos posteriores que busquen identificar esos patrones de construcción narrativa en otros contextos. En este sentido, es fundamental continuar analizando si los mecanismos y tópicos de desinformación identificados en el caso de la red MxV se manifiestan en otras plataformas, redes y contextos. El estudio de la desinformación en la región puede además ofrecer claves para caracterizar las dinámicas subyacentes a los grupos que buscan instaurar un sentido de la realidad y un orden social que afecta el acceso a derechos y la calidad de la democracia.